Los artistas viven en su propio mundo. Un mundo privado, mágico y de difícil acceso para todos los demás. Jorge Stanyo Kaminsky no vive en Tequisquiapan, vive en su propio mundo. De padre húngaro, madre polaca y nacido mexicano, Jorge Stanyo es uno de los escultores en hierro más prolíficos e interesantes. Artista de los buenos, de los de antes. Conocedor de historia, geografía, ciencia, música, pintura y por supuesto escultura.
Armado con un buen vino tinto, y un excelente queso de cabra, me atreví a visitarlo en su casa, en su taller. Desde que haces sonar la campana de su casa, te adentras a un mundo ajeno a ti, a su mundo. Un perro sale a darme la bienvenida, pero Kaminsky le detiene dándole órdenes en alemán.
“Carlos, que gusto verte ¿Cómo están tus papás? Me alegro. Pero pasa, pasa estoy con unos amigos”. Jorge me conduce hasta su cocina-comedor, un lugar detenido en el tiempo, en donde resaltan una mesa de madera, una estufa de carbón junto a una de gas, una hermosa lámpara hecha de botellas y una yunta y un radio AM/FM de donde salen las notas de alguna música sacra interpretada por la orquesta de Milán.
Ahí están sus amigos, apagando los calores de domingo con una cerveza. “Él es Julio, es arquitecto, y él es Artemio, que es pintor”. “Mucho gusto”, respondo “se ve que estoy ante puro grande”, “pues solo que sea por la edad” me contesta con una sonrisa Julio antes de darle un sorbo a su cerveza.
Llegue justo a tiempo, cuando la cerveza se había acabado. Saque el vino y el queso, ofrecí a todos y pronto empezamos a platicar como si fuéramos los grandes amigos.
En todo momento Jorge demuestra con su plática lo instruido que está y su opinión ante los sucesos del mundo. Artemio y Julio acerca de sus pintores favoritos. Discuten una larga lista de nombres que nunca reconocí. Pero mi interés estaba en Jorge, en saber que lo motivaba a él, que le gustaba, que hacia.
Después de hacer un brindis en alemán, Jorge me contó que ya llevaba casi 6 años sin pintar, pero que justo había terminado hace dos días una imagen de San Miguel. “Le di unos tonos verdes en las sombras para darle más fuerza”.
Ya estaba yo en el carril, le iba a empezar a hacer una serie de preguntas acerca de su arte y sus gustos, cuando Julio se levanta diciendo que ya se tenía que ir, qué su “freno de mano” la estaba esperando. Mientras Jorge fue a despedir a Julio a la puerta, me quede platicando con Artemio quien estaba muy emocionado porque iba a exponer dentro de dos semanas en una galería en San Miguel de Allende, y había mandado hacer los marcos para sus pinturas. Ese día se los entregaban.
Apenas llegó Jorge y de nuevo comenzó la plática. Me contó acerca de un gitano español conocido como “Manitas de Plata” debido a su virtuosismo en la guitarra. “La BBC de Londres – me dijo Jorge – llevó hasta sus cuevas todo el estudio de grabación para grabar a Manitas de Plata. Él era uno de los grandes de la guitarra, pero eso si, ese era uno de los verdadero gitanos”. “Gitano y de los peores” dice con una sonrisa Artemio. “Tranquilo, que yo tengo también tengo sangre gitana” me dijo Jorge antes de salir a su estudio a conseguirme una grabación que tenia de “Manitas de Plata” para que yo la oyera.
Apenas se oían los primeros acordes de guitarra, cuando la botella de vino estaba llegando a su fin y yo sin poder entrevistar a Jorge Stanyo Kaminsky como es debido. Cual fuera mi suerte, que se escucha sonar la campana de la casa de Jorge y ladrar al perro, justo como sucedió cuando yo llegué. Gerardo venia acompañado de su novia, y había pasado a visitar a Jorge.
“Mucho gusto. Cuando yo te conocí todavía estabas muy chiquito” me dice Gerardo, al momento de sentarse enfrente de mi. “Ella es Mariana”. “Mucho gusto, tanto me ha contado Gerardo de ustedes”. Yo estaba perdido. Jamás había visto a estas personas que clamaban conocerme. Por lo que pude entender, Gerardo también era pintor, y había sido alumno de Artemio.
“Aquí mi maestro” dijo Gerardo al momento de poner su mano sobre el hombro de Artemio, “me enseñó todo lo bueno y todo lo malo”. Gerardo saca de sus bolsas tres quesos y tres botellas de vino. Todos celebramos. Mientras Jorge nos servía vino a todos me contó que Artemio había sido estudiante de Siqueiros y que incluso le habia ayudado a pintar un par de obras.
Una de las botellas de vino tenía un pequeño toro de plástico pegado a la tapa. Jorge y Artemio discutian sobre cual era la raza de el animal. “Que no, mírale los cuernos”, “Si pero tiene las patas cortas”. Jorge tiene un profundo respeto, admiración y conocimiento de los animales. Los mamíferos son sus favoritos. Ha hecho varias piezas de toros. Jorge hace escultura en hierro. Con fierro viejo y chatarra. Fuerza, dedicación y sentimiento se notan en cada una de las piezas de Jorge, sin importar si tan pequeñas como un jarrón, o tan grandes como un automóvil, la firma Stanyo Kamisnky en cada una de ellas es la prueba de que están hechas con esfuerzo, dedicación y conocimiento.
“El hombre es el peor de los animales”, es la reflexión final de Jorge después de discutir la raza del toro de plástico. Kaminsky como es conocido en el ámbito artístico es un verdadero ermitaño. Vive alejado de todo y de todos. No le gusta el ser humano. Le gustan los animales. El clama que a pesar de que su familia paterna era de Transilvania, el vampirismo no ha sido lo suyo, sino la licantropía.
“Estaba yo en mi casa en los Olivos (cuando en ese entonces todavía era un bosque de la Ciudad de México) y una noche empecé a soñar que estaba yo acostado en mi cama. Con el cuarto obscuro, solamente iluminado por una luna llena que entraba por la ventana. Estaba yo recostado cuando escucho a lo lejos un aullido. Me dirijo poco a poco a la ventana para ver de qué se trataba, cuando escucho el aullido de nuevo, esta vez con más fuerza y mayor cercanía. El aullido empieza a acercase conforme yo llego a la ventana. Cada vez más desgarrador. Cuando llego a la ventana, veo a un lobo aullando justo enfrente de mí. En eso despierto y me encuentro a mi mismo parado enfrente de la ventana, justo en el cuarto obscuro, aullándole a la luna y viendo mi reflejo sobre el vidrio.”
Todos seguimos bebiendo. Vino tinto, queso, pan y aceitunas nos mantenían contentos, platicando y disfrutando el momento. Jorge se sentía “como si fuera su cumpleaños”, al disfrutar esa tarde de domingo con amigos.
Cuando se destapó la quinta botella, Gerardo contó un chiste de gallegos. Jorge tuvo el tino de contarnos un chiste en italiano, que sorprendentemente todos entendimos. Jorge hablaba mal de Bush que de López Obrador por igual. Hasta donde yo había entendido Jorge tenia un periódico comunista en “La Esmeralda”, la escuela de arte de la SEP en la ciudad de México, y era el propio Rivera quien le financiaba el proyecto. “Comunistoides” llamaba Jorge a esta nueva ola de socialistas mexicanos. Justo después que se destapó una botella de Cauvenet Savignon chileno que habia traido Artemio, decidí que era tiempo de marcharme. Agradecí a Jorge su hospitalidad y le prometí que lo visitaría pronto. “Vuelve cuando quieras” me dijo. Salí de ahí con más que Saludos para mis papás¸ y que con media estocada, salí de ahí gustoso de haber entrado, aunque fuera por un momento, en el mundo de Jorge Stanyo Kaminsky. Contento de haber platicado con él de arte, política y lo ruidosos que eran sus vecinos. Disfrute una tarde de bohemia con los bohemios. Cumpliré mi promesa y regresaré a visitar a Jorge, tal vez la siguiente vez tenga suerte y lo logre entrevistar.
Armado con un buen vino tinto, y un excelente queso de cabra, me atreví a visitarlo en su casa, en su taller. Desde que haces sonar la campana de su casa, te adentras a un mundo ajeno a ti, a su mundo. Un perro sale a darme la bienvenida, pero Kaminsky le detiene dándole órdenes en alemán.
“Carlos, que gusto verte ¿Cómo están tus papás? Me alegro. Pero pasa, pasa estoy con unos amigos”. Jorge me conduce hasta su cocina-comedor, un lugar detenido en el tiempo, en donde resaltan una mesa de madera, una estufa de carbón junto a una de gas, una hermosa lámpara hecha de botellas y una yunta y un radio AM/FM de donde salen las notas de alguna música sacra interpretada por la orquesta de Milán.
Ahí están sus amigos, apagando los calores de domingo con una cerveza. “Él es Julio, es arquitecto, y él es Artemio, que es pintor”. “Mucho gusto”, respondo “se ve que estoy ante puro grande”, “pues solo que sea por la edad” me contesta con una sonrisa Julio antes de darle un sorbo a su cerveza.
Llegue justo a tiempo, cuando la cerveza se había acabado. Saque el vino y el queso, ofrecí a todos y pronto empezamos a platicar como si fuéramos los grandes amigos.
En todo momento Jorge demuestra con su plática lo instruido que está y su opinión ante los sucesos del mundo. Artemio y Julio acerca de sus pintores favoritos. Discuten una larga lista de nombres que nunca reconocí. Pero mi interés estaba en Jorge, en saber que lo motivaba a él, que le gustaba, que hacia.
Después de hacer un brindis en alemán, Jorge me contó que ya llevaba casi 6 años sin pintar, pero que justo había terminado hace dos días una imagen de San Miguel. “Le di unos tonos verdes en las sombras para darle más fuerza”.
Ya estaba yo en el carril, le iba a empezar a hacer una serie de preguntas acerca de su arte y sus gustos, cuando Julio se levanta diciendo que ya se tenía que ir, qué su “freno de mano” la estaba esperando. Mientras Jorge fue a despedir a Julio a la puerta, me quede platicando con Artemio quien estaba muy emocionado porque iba a exponer dentro de dos semanas en una galería en San Miguel de Allende, y había mandado hacer los marcos para sus pinturas. Ese día se los entregaban.
Apenas llegó Jorge y de nuevo comenzó la plática. Me contó acerca de un gitano español conocido como “Manitas de Plata” debido a su virtuosismo en la guitarra. “La BBC de Londres – me dijo Jorge – llevó hasta sus cuevas todo el estudio de grabación para grabar a Manitas de Plata. Él era uno de los grandes de la guitarra, pero eso si, ese era uno de los verdadero gitanos”. “Gitano y de los peores” dice con una sonrisa Artemio. “Tranquilo, que yo tengo también tengo sangre gitana” me dijo Jorge antes de salir a su estudio a conseguirme una grabación que tenia de “Manitas de Plata” para que yo la oyera.
Apenas se oían los primeros acordes de guitarra, cuando la botella de vino estaba llegando a su fin y yo sin poder entrevistar a Jorge Stanyo Kaminsky como es debido. Cual fuera mi suerte, que se escucha sonar la campana de la casa de Jorge y ladrar al perro, justo como sucedió cuando yo llegué. Gerardo venia acompañado de su novia, y había pasado a visitar a Jorge.
“Mucho gusto. Cuando yo te conocí todavía estabas muy chiquito” me dice Gerardo, al momento de sentarse enfrente de mi. “Ella es Mariana”. “Mucho gusto, tanto me ha contado Gerardo de ustedes”. Yo estaba perdido. Jamás había visto a estas personas que clamaban conocerme. Por lo que pude entender, Gerardo también era pintor, y había sido alumno de Artemio.
“Aquí mi maestro” dijo Gerardo al momento de poner su mano sobre el hombro de Artemio, “me enseñó todo lo bueno y todo lo malo”. Gerardo saca de sus bolsas tres quesos y tres botellas de vino. Todos celebramos. Mientras Jorge nos servía vino a todos me contó que Artemio había sido estudiante de Siqueiros y que incluso le habia ayudado a pintar un par de obras.
Una de las botellas de vino tenía un pequeño toro de plástico pegado a la tapa. Jorge y Artemio discutian sobre cual era la raza de el animal. “Que no, mírale los cuernos”, “Si pero tiene las patas cortas”. Jorge tiene un profundo respeto, admiración y conocimiento de los animales. Los mamíferos son sus favoritos. Ha hecho varias piezas de toros. Jorge hace escultura en hierro. Con fierro viejo y chatarra. Fuerza, dedicación y sentimiento se notan en cada una de las piezas de Jorge, sin importar si tan pequeñas como un jarrón, o tan grandes como un automóvil, la firma Stanyo Kamisnky en cada una de ellas es la prueba de que están hechas con esfuerzo, dedicación y conocimiento.
“El hombre es el peor de los animales”, es la reflexión final de Jorge después de discutir la raza del toro de plástico. Kaminsky como es conocido en el ámbito artístico es un verdadero ermitaño. Vive alejado de todo y de todos. No le gusta el ser humano. Le gustan los animales. El clama que a pesar de que su familia paterna era de Transilvania, el vampirismo no ha sido lo suyo, sino la licantropía.
“Estaba yo en mi casa en los Olivos (cuando en ese entonces todavía era un bosque de la Ciudad de México) y una noche empecé a soñar que estaba yo acostado en mi cama. Con el cuarto obscuro, solamente iluminado por una luna llena que entraba por la ventana. Estaba yo recostado cuando escucho a lo lejos un aullido. Me dirijo poco a poco a la ventana para ver de qué se trataba, cuando escucho el aullido de nuevo, esta vez con más fuerza y mayor cercanía. El aullido empieza a acercase conforme yo llego a la ventana. Cada vez más desgarrador. Cuando llego a la ventana, veo a un lobo aullando justo enfrente de mí. En eso despierto y me encuentro a mi mismo parado enfrente de la ventana, justo en el cuarto obscuro, aullándole a la luna y viendo mi reflejo sobre el vidrio.”
Todos seguimos bebiendo. Vino tinto, queso, pan y aceitunas nos mantenían contentos, platicando y disfrutando el momento. Jorge se sentía “como si fuera su cumpleaños”, al disfrutar esa tarde de domingo con amigos.
Cuando se destapó la quinta botella, Gerardo contó un chiste de gallegos. Jorge tuvo el tino de contarnos un chiste en italiano, que sorprendentemente todos entendimos. Jorge hablaba mal de Bush que de López Obrador por igual. Hasta donde yo había entendido Jorge tenia un periódico comunista en “La Esmeralda”, la escuela de arte de la SEP en la ciudad de México, y era el propio Rivera quien le financiaba el proyecto. “Comunistoides” llamaba Jorge a esta nueva ola de socialistas mexicanos. Justo después que se destapó una botella de Cauvenet Savignon chileno que habia traido Artemio, decidí que era tiempo de marcharme. Agradecí a Jorge su hospitalidad y le prometí que lo visitaría pronto. “Vuelve cuando quieras” me dijo. Salí de ahí con más que Saludos para mis papás¸ y que con media estocada, salí de ahí gustoso de haber entrado, aunque fuera por un momento, en el mundo de Jorge Stanyo Kaminsky. Contento de haber platicado con él de arte, política y lo ruidosos que eran sus vecinos. Disfrute una tarde de bohemia con los bohemios. Cumpliré mi promesa y regresaré a visitar a Jorge, tal vez la siguiente vez tenga suerte y lo logre entrevistar.

Comentarios
Estoy muy interesado en poder contactar al escultor Stanyo Kaminsky. Ojalá pudieras darme sus referencias. Es con relación a una pieza suya. Agradezco tu confianza
Estoy muy interesado en poder contactar al escultor Stanyo Kaminsky. Ojalá pudieras darme sus referencias. Es con relación a una pieza suya. Agradezco tu confianza
elsanxpg@gmail.com
Conocí a Jorge en 1963 más o menos, soy amiga de su familia desde entonce. Conocí a su madre también quien era un verdadero poema, una señora polaca que vivió hasta los 92 años y que regaló ternura a manos llenas a mi hija que en aquel tiempo tenía 5 años. Jorge tambien quiso mucho a mi niñe que Aimée sobrina de Jorge llevaba de visita al Oliver de los Padres, donde aún vive su familia a quien sigo frecuentando. Hace tres años dibujé una de sus obras, es única, adorna la chimenea de la casa donde viven: su hermana Margot Wagner (actriz), y su sobrina casada con José Ma. Olea y con sus dos hijas gemelas, todos ellos gente especial. Dejé ahí una copia para Jorge de dicho dibujo, para que le fuera entregada como prueba de mi admiración por su trabajo, ojalá le haya llegado. Elguna vez fuimos a verlo a Tequisquiapan, fue haca ya varios años.
Soy Elena Manríquez, tengo 83 años, vivo en Tepic. mi email es anaycram_25@hotmail.com Me enncantaría tener comunicación con Jorge marzo 17 - 09
heredé una escultura de Stanyo Kaminsky, representa una cepa, es muy bonita, de la misma persona heredé dos esculturas mas tambien en hierro que si no fuera porque no estan firmadas diria yo que son del Sr. Kaminsky. No entiendo mucho de internet, pero si obtuviera una respuesta intentaria
enviarle dos fotos, y si le hace gracia ver la cepa tambien haria una foto.
mi email es:belferrer@terra.es
CONTESTAME PRONTO POR FAVOR. SALUDA CARIñOSAMENTE A MI AMIGO ARTEMIO SEPULVEDA. TENGO MARAVILLOSOS REGALOS PINTADOS,POR LOS DOS. 1.000.000 DE GRACIAS. JACQUES GUILBERT
Oscar.
anolinegro@hotmail.com
Compartir con Jorge la tarde en el "jacal" con queso pan y vino, con sus esculturas, sin terminar, y su platica es maravilloso. Jorge es un verdadero personaje...como todos los de la familia..
Mi email es: juanzaldi30@yahoo.com,
mi ombre completo es: Juan Manuel Zaldivar Fernandez.
a tu sabes si todavía vive tu tío jorge Stanyo Kaminski
Saludos cordiales,
Atte.
Sr. Maldonado
1954gm@gmail.com
Le cometo que de chico mis padres nos llevaban a Tequisquiapan un bonito lugar para vivir no se si todavía este funcionado el hotel reloj. Me gustaría saber más de su obra saludos Sr. Gonzalo Maldonado
palma@palmascooking.com
gracias Palma
Muchas gracias por haber hecho este blog acerca de Jorge Stanyo Kaminsky. Tuve la gran dicha de haber conocido a Jorge hace ya muchos muchos años y de haber compartido momentos muy lindos y satisfactorios con él. Me gustaría informarles a todos aquellos que conocieron a Jorge y que lo apreciaron como una gran persona y artista, que el día de hoy 27 de enero de 2014, poco después de las 7:00 am, Jorge falleció en su casa en Tequisquiapan. Ya se le extraña a mi buen amigo, pero nos dejó una gran huella, no sólo en el corazón por la amistad que nos brindó, sino por su bella obra que se encuentra esparcida por México y el mundo.
Karla Pelz
Hoy, 27 de enero de 2015, cerca de las 6:00 horas de una fría mañana en Tequisquiapan, Querétaro; falleció nuestro entrañable amigo e ínclito artista Jorge Stanyo Kaminski. Se marcha, al fin, después de una larga vida de casi 80 años y varios dolorosos días de enfermedad. Como un Dios, creó de la nada todo tipo de seres: uros, leones, venados, gacelas, borregos, cangrejos, búhos, rinocerontes, garzas, águilas, árboles, etc. Y de igual manera, transformó lo inorgánico, otorgándole vida propia. Balines, bielas, herraduras, clavos, engranes, llaves, pinzas y todo tipo de chatarra; era reutilizada y resignificada. Con sus manos y herramientas, por las buenas o por las malas, con: calor, golpes o soldaduras; transformaba lo inanimado, imprimiéndole siempre un ánima eterna a su obra.
Seguramente, Stanyo Kaminski, hoy estará formando parte de la inmensa energía obscura que mueve a nuestro luminoso universo. Desde ahí, impulsará el desarrollo de nuevos paraísos y universos oníricos, pletóricos de floras y faunas metálicas.
Jorge Stanyo Kaminski, nos enriqueció con su arte, inteligencia, belleza espiritual y amistad. Su legado es una extensa obra de hermosas esculturas y piezas utilitarias excepcionales. Pero, su mejor y más bella escultura la ha dejado estampada en nuestros corazones.
Ricardo Pelz
07 de Septiembre de 2015 Arq. Rolando Ledesma g.
Hasta siempre Jorge.
(Juan Pérez, Oklahoma U.S.A.)